Se trata de un concurso de anteproyectos realizado por el Colegio Médico del Uruguay en el año 2017 realizado en conjunto con el estudio IR.
El encargo consistía en reformar una propiedad con un metraje de 458m2 y con un total de 760m2 de terreno cambiando su destino de vivienda a oficinas. El nuevo edificio, buscaba ser la sede del CMU en la capital del País y como tal, debía dar respuesta a nivel edilicio-espacial y de imagen.
La interfaz barrio-edificio se resuelve generando un plano-filtro vivo, cuya escala dialoga con los vecinos pero con un carácter propio, respondiendo al nuevo uso.
Cumpliendo con la normativa municipal vigente, se separan los accesos correspondientes a vehículos y personas, generando 10 plazas de estacionamiento y un sendero peatonal que culmina con una rampa para salvar el desnivel existente en el terreno.
Al ingresar al CMU, uno se desplaza en una secuencia de escalas otorgadas por el jardín frontal diseñado para estimular los sentidos y generar también sensaciones al interior de cada espacio a través de las proyecciones visuales debido a que cada local cuenta con contacto directo a un espacio exterior.
Luego se ingresa al edificio, donde los espacios se organizan de tal manera y aparece una fachada completamente blanca, donde se suspende el logotipo de la empresa, mostrando una estratificación especial mediante la superposición de luces y sombras.
El diseño se concentra en crear un espacio representativo. La madera utilizada en algunos sectores, los reflejos y la luminosidad, sumado al equipamiento propuesto, generan un ambiente acogedor y relajado, mejorando la paleta de colores poco atractiva que posee el edificio.
Una de las premisas del proyecto era que la nueva imagen del edificio reflejara los valores del CMU. Se realiza una gran apuesta al acondicionamiento vegetal exterior y lumínico como antesala, generando en el edificio una abstracción importante al manejar el color blanco en la totalidad de muros y herrería, generando así una expresividad acorde a la actividad y promoviendo los sentidos en la utilización de materiales más diversos y cargados de color al interior del edificio.
En el trabajo con la reutilización adaptable del edificio, consideramos que los elementos de fachada pueden ser poco modificados, aprovechando su expresión edilicia sólida y rigurosa, esto produce un juego de nuevo-viejo de forma de mantener la historia de la vivienda visible pero con lenguaje de carácter médico y de oficinas contemporáneo.